SYMBOLOS
Revista internacional de 
Arte - Cultura - Gnosis
 
SEKHMET
ANA CONTRERAS

"Yo soy el fiero Ojo de Horus, quien marchó terrible, Señora de la Matanza, abrumadora, quien heredó la llama de la luz solar, a quien Ra premió apareciendo en gloria, cuyos hijos Ra-Atum hizo perdurables. Lo que dice Ra sobre ella: Poderoso es el miedo que inspiras, grande es el temor que provocas, poderoso es tu golpe, grande es tu magia sobre los cuerpos de tus enemigos, y aquellos que se burlan han caído sobre sus rostros gracias a ti..." 

Encantamiento para llegar a ser el Fiero Ojo de Horus. Textos de los Sarcófagos, nº 316.

Adentrarse en el estudio del Antiguo Egipto equivale hoy en día a penetrar en un laberinto cuyo recorrido se va enmarañando a medida que se avanza, no sólo por haberse perdido gran parte de la información por el camino (un camino de miles de años, con numerosos y distintos panteones que sufren desplazamientos, absorciones, mutilaciones, y sobre todo el olvido, el gran enemigo del que se vale el tiempo para consumirse a sí mismo) sino que además existe un gran número de "aficionados" al tema que se han encargado de "despistar", nunca mejor dicho, al recién llegado que de buena fe trata de aclararse entre los montones de datos demasiado a menudo contradictorios, tergiversados e inventados, avasallando y desanimando al más pintado.

El acopio de detalles de tipo horizontal puede llevar a la erudición, pero nunca al Conocimiento. No se trata de acumular información sino de comprender su significado. La diferencia entre lo que hemos encontrado y lo que pretendemos con este trabajo está en la interpretación, que consta de cuatro niveles, de los cuales el que nos interesa aquí es el simbólico y por tanto universal. A éste se llega siguiendo el Hilo de Ariadna, es decir la Doctrina.

La Doctrina Hermética, que tiene precisamente en Egipto sus orígenes1, nos permite salir del laberinto por la vertical y trabajar desde una perspectiva superior desde la cual muchas aparentes dificultades desaparecen por "arte de magia" ("… grande es tu magia sobre los cuerpos de tus enemigos…", leíamos en la invocación que encabeza este trabajo).

De hecho, es la Doctrina la que nos garantiza salir indemnes de este laberinto, pues permite ubicarse en todo momento, poniendo nombre a todo lo que encontramos. La palabra cobra así todo su significado2.

El estudio de los diferentes mitos y de los nombres3 que en ellos aparecen revelan las claves para descifrar lo que se oculta tras estos símbolos, despertando la intuición intelectual y provocando la anamnesis. Al fin y al cabo, uno no está sino re-conociendo, o sea, re-cordando (la raíz "cord" está relacionada con el corazón) toda una Geografía e Historia Sagradas que no nos hablan sino de uno mismo y así del Uno Mismo, es decir del Ser Universal4.

Por otro lado, queremos señalar que si se plantea la necesidad de hacer este trabajo, responde sin duda al propio significado de Sekhmet, que, como vamos a ver, se identifica con este momento crítico propio del final de un ciclo5.

   
Sekhmet

Como vemos en las imágenes, Sekhmet es una diosa con cuerpo de mujer y cabeza de leona. Suele representarse vestida de rojo6 con un Anj en una mano y una flor de papiro o flechas en la otra. Está coronada con el disco solar y el Uraeus. Veremos más adelante que no siempre es así y que tiene otras representaciones, todas de gran simbolismo.

Entrando en materia, veremos que existen principalmente dos mitos que hablan de Sekhmet: uno es el mito de Ra y otro, aunque de forma indirecta, el mito de Osiris, en el que la diosa no aparece bajo este nombre sino bajo la forma y nombre de Udyat u Ojo de Horus7.

Pero tras estas breves pinceladas sobre la diosa, que nos proporcionan, como veremos, mucha información, empezaremos este estudio desde otra perspectiva, que tiene que ver con el Nilo, el río por excelencia para los egipcios, cuyo simbolismo está íntimamente ligado al de la diosa. Se trata del eje que guía al hombre tanto en este mundo como más allá de él, y en él se basa toda su cultura. Su vida depende íntegramente de él.

De hecho, existe un Nilo Terrestre y un Nilo Celeste, igual que para los judíos existe una Jerusalén Terrestre y una Jerusalén Celeste. El Nilo Celeste es la Vía Láctea, que el Nilo Terrestre imita en su recorrido. Por ser el Eje, es la Vía que guía al hombre, que tiene como origen el comienzo del mundo, el Norte8, y su curso separa Este de Oeste9. En él se unifican la multitud de templos que bañan sus orillas.

Curiosamente, el valor numérico de la palabra griega10 "Neilos" (Nilo) es de 365 (los 365 días del año solar), simbolizando así el tiempo, del que los egipcios distinguían un tiempo horizontal-lineal y un tiempo vertical o no-tiempo, que a su vez corresponden al Nilo Terrestre y al Nilo Celeste.

Por otra parte y en relación con la Tradición Hebrea, el nombre antiguo del Nilo era "Eridanos" ("Iordan" en hebreo con el sufijo copto o griego antiguo). Su raíz, la palabra hebrea "iared" que significa "descenso", tiene que ver con lo que desciende de arriba, valga la redundancia, es decir de la fuente u origen. Así, el Nilo y el Jordán, de idéntica etimología, simbolizan para sus respectivas tradiciones el agua de vida que brota de la fuente y que les alimenta, siendo ese agua sinónimo de Sabiduría11.

Es importante conocer el flujo del agua del Nilo durante el año pues de él precisamente nos hablan ambos mitos. La primera inundación se produce en el mes de Junio, coincidiendo con el Solsticio de Verano, puerta solsticial de Cáncer. En ese momento, la estrella Sirio hace su aparición en el horizonte por meridión, anunciando la llegada del agua de vida mientras un calor tórrido abrasa las tierras, y las aguas del río, estancadas y putrefactas, son puras miasmas que traen enfermedad a la población. La verdadera inundación llega a finales de Julio, y continúa hasta finales de septiembre o principios de octubre.

En esos días de agonía que por tanto se asocian al final de un ciclo (en el plano terrenal concretamente al ciclo agrario, aunque nosotros debemos hacer la analogía en los diferentes planos), es cuando Sekhmet entra en juego12.

Paradójicamente, en la diosa se mezclan en igual proporción Agua y Fuego, pues según el mito de Ra, Sekhmet es hija de éste13, símbolo de la luz solar dadora de vida14, pero a la vez como ojo izquierdo del dios, equivalente a la Luna, directamente relacionada con Thot y por tanto con la Sabiduría15.

Encontramos especial referencia al mito de Ra en la primera de las cinco partes del "Libro de la Vaca Celeste", que se encuentra transcrito sobre los muros y féretros de varias tumbas de faraones egipcios. Allí se narra cómo, al final de su reinado sobre la Tierra, un Ra envejecido16, envía a su hija Sekhmet a castigar a la Humanidad, quien, irreverente, deja de rendirle culto e incluso comienza a conspirar contra él (momento con el que nos identificamos en este fin de ciclo). El dios teme perder su poder y pide consejo a los demás dioses, quienes le sugieren que envíe a su Ojo (Udyat) bajo la forma de Sekhmet. La ferocidad de la diosa es tal que Ra, asustado, decide poner fin al castigo y trama un ardid para apaciguar su sed de sangre humana y parar la masacre: encarga la fabricación de una bebida somnolienta a base de cerveza y ocre rojo traído de la isla de Elefantina que se asemeja a la sangre, bebida de la que se saciará la diosa hasta embriagarse y olvidar su cometido.

Pero el hecho que la diosa bebiera hasta la saciedad evitaba al mismo tiempo la crecida excesiva del Nilo al principio de la inundación. En ese sentido, Sekhmet se bebía el agua del desbordamiento, acción por la cual también salva a los hombres.

Con el propósito de apaciguar a la diosa, los egipcios le dedicaban tres fiestas anuales. Una de ellas, consistía en recrear el mito en las Fiestas de la Embriaguez17 para conmemorar la salvación de la Humanidad, que coincidía con la inundación del Nilo, el cual bajaba arrastrando tierras y lodos que lo teñían de color ocre, al que calmaban simbólicamente con alcohol. Durante estas fiestas, se bebía ritualmente en exceso, imitando la gran ebriedad que contuvo la ira de la diosa y evitó así la destrucción humana.

Ni qué decir que en los templos que le eran dedicados, se la honraba a diario, y se ofrecía la sangre de animales que eran sacrificados en su honor con el mismo fin de apaciguarla. Asimismo, para aplacar su ira, sus sacerdotisas hacían el ritual ante una estatua diferente de la diosa cada día del año18. También al final de las batallas se celebraban fiestas para poner fin a la destrucción.

Sangre y vino plantean aquí una paradoja: su sed de sangre se cura con sangre19 (simbólicamente con vino). El veneno es su propio remedio20. A pesar de que se dice que tenía el poder de causar enfermedades y epidemias (relacionadas literalmente con las aguas estancadas), también curaba esas mismas enfermedades cuando se encontraba apaciguada. Así la diosa era la patrona de los médicos, sacerdotes que conocían los secretos de la diosa y sabían cómo paliar su ira.

Por otro lado, si se conseguía aquietarla, la diosa otorgaba el dominio sobre el enemigo, y asimismo el vigor y la energía para vencer la debilidad y la enfermedad21.

Así, por un lado para evitar su ira y por otro lado para beneficiarse de su generosidad, se ponía todo el empeño en satisfacerla, implorándola dos veces al día, al amanecer y al atardecer, es decir invocando su energía, haciéndola presente, y por ende encarnándola mañana y noche, lo cual equivale a vivir la purificación al principio y al final del ciclo diurno que nos traerá en definitiva equilibrio.

Es importante ver la ambigüedad del símbolo pues ello nos enseña a comprender la paradoja. Concretamente en este mito es obvio que Sekhmet representa por una parte la energía destructiva del Sol y por otra su lado benéfico.

En todo caso, Sekhmet constituía un peligro mortal para quien osara enfrentarse al poder divino, es decir para el enemigo interno que todos llevamos dentro y que tiene que ver principalmente con la soberbia22. En ese aspecto es considerada como aliada y protectora de Ra.

Sekhmet es la Gran Diosa del Sacrificio, pero como acabamos de ver, desde el punto de vista tradicional, habría que puntualizar "del auto-sacrificio". Como todo dios solar, pide sangre a cambio de vida eterna23. Y esa sangre es nuestra individualidad.

A pesar de tratarse de una deidad solar, Sekhmet se encuentra a medio camino entre el Sol y la Luna. Aún representando el aspecto abrasador del Sol, también la encontramos simbolizada por el Ojo de Horus o de Ra, el Udyat, que como hemos dicho, corresponde a la Luna. De hecho, el ojo izquierdo de Ra está relacionado con la Luna y el derecho con el Sol24. A este respecto, hay que tener en cuenta que la Luna refleja la luz del Sol por la noche y es por así decirlo, su sustituta en la oscuridad25.

El hecho que Sol y Luna correspondan a los dos ojos de Ra denota que para los egipcios Luz y Oscuridad son equivalentes en importancia. De hecho, para los egipcios, este mundo y el otro se espejan. La Tradición Hermética, cuyo origen está enraizado en Egipto, ha heredado esta idea que queda reflejada en la Tabla de Esmeralda.

Udyat - Ojo de Horus

Por un lado, en el simbolismo del Udyat u Ojo de Horus volvemos a encontrar aunque en otras palabras, la misma idea de gobierno de sí mismo que refleja la función de Sekhmet.

A este propósito leemos26: "Yo vine a la existencia en esta tierra y Shu y Tefnut se alegraron en el Nun, en el que se encontraban. Fueron ellos quienes me devolvieron mi Ojo, después de que yo hube unido mis miembros; lloré sobre ellos, y así es como la Humanidad vino a la existencia, de las lágrimas que surgieron de mi Ojo, porque él estaba furioso conmigo cuando volvió y encontró que yo ya había colocado otro en su lugar, habiéndolo reemplazado con el (Ojo) Glorioso. Así, yo lo ascendí a mi frente, y cuando él ejerció gobierno sobre esta tierra entera, su ira se extinguió, porque yo había restituido lo que había sido tomado de él."

En otros textos se narra cómo Horus, en su lucha contra Seth para vengar27 el asesinato de su padre, Osiris, pierde el ojo izquierdo28. De hecho, Seth le arranca el ojo y lo corta en seis pedazos que echa al Nilo (lo que nos recuerda la suerte de Osiris a manos de su hermano). El dios Thot, con la ayuda de una red, los recupera todos menos uno (igual que en el mito de Osiris), que reemplaza milagrosamente con la ayuda de su magia, devolviendo así a Horus su integridad física. Efectivamente, el Udyat significa "el que está completo".

El Ojo de Horus posee así características mágicas. Por un lado protege, purifica y sana, y es también símbolo de la estabilidad y orden cósmico. Pero ante todo restaura la integridad y la visión de lo invisible. Es pues, en este sentido, análogo al ojo del corazón29, ojo central cuyo alcance penetra la apariencia y deja ver lo invisible, permitiendo una visión completa que fusiona lo externo y lo interno30, que abarca lo visible y lo invisible, lo aparente y lo oculto, recuperándose así la conciencia de Unidad perdida o, dicho de otra manera, reuniendo lo disperso, como narran los mitos de Osiris y Horus.

Sekhmet, como Ojo de Horus, es capaz de esa visión que va más allá, con la ayuda de sus flechas31 incandescentes que simbolizan los rayos del Sol, capaces de atravesar con su fuego como un láser quirúrgico abriendo una brecha que permitirá la entrada de la Luz y con ello el despertar.

En definitiva, la desolación que llega a causar la diosa, aspecto femenino y por tanto riguroso del dios Ra, devuelve el orden y tiene a su vez una función en el final del ciclo de restaurar la integridad, es decir de permitir el retorno del hombre a su origen, reparando el error que tiene que ver con el olvido de su verdadera identidad y por tanto de su lugar en la Jerarquía32.

En este sentido, el Udyat es un instrumento de Maat, ya que refleja el estado perfecto, el equilibrio, el orden cósmico. En todas las tradiciones hay algo que rescatar o que recomponer para recuperar el estado de pureza original que equivale a la Conciencia de Unidad. En el caso del Udyat, Seth hiere o roba el Ojo33, según diferentes versiones del mito de Osiris o de Ra. Cuando es despedazado por Seth, debe ser recompuesto para recobrar su integridad y devolver el orden a la Creación. Sólo así Horus o Ra puede recuperar toda su fuerza y poder34.

Por otro lado y en relación asimismo con el orden, señalaremos que el Udyat es la medida por excelencia de todas las cosas. Las partes que lo componen reflejan proporciones y por tanto, el Ojo, que representa la Unidad, simboliza la armonía universal.

Proporciones del Ojo de Horus

Otra idea interesante es que Maat, como símbolo de Equilibrio, lo es también de Justicia, y queremos hacer hincapié en que cuando hablamos de Bien y de Mal, lo hacemos desde una perspectiva que nada tiene que ver con lo moral, sino de Vida y Muerte, Luz y Oscuridad, Sabiduría e Ignorancia. Es relevante a este respecto que la barca de Ra sea defendida por Horus con la ayuda de Seth contra la gran serpiente Apofis35, símbolo de las fuerzas del Mal.

Leemos a este respecto: "Soy quien ciñe la banda Siat de Nun, brillante y resplandeciente, sujetada en mi frente, (soy) quien arroja luz en la oscuridad y quien reúne las dos Uraeus...36".

Así, como en todas las tradiciones, la dualidad entendida como separación es la causa del desorden, del dolor, como indica este texto37: "...He reconstruido el Ojo después que se hubo apagado en el día de la lucha de los Dos Compañeros. ¿Qué significa esto? Se trata del día en que Horus combatió contra Seth, cuando éste arrojó inmundicias a la cara de Horus y cuando Horus destruyó los testículos de Seth. Sin embargo, Toth con sus dedos lo curó. He puesto en orden el cabello-nube, que es el ojo Udyat, mientras éste estaba encolerizado. ¿Qué significa esto? Se trata del ojo derecho38 de Ra, cuando estaba en cólera contra él (Seth), después de que éste le hubiera enviado (contra sus enemigos). Pero Toth fue quien puso en orden el cabello-nube y el que vivificó el ojo, llegando a estar, tras haberlo devuelto vivo, completo y sano, sin ningún mal".

Y el siguiente: "Esto significa que su ojo estaba enfermo, porque lloraba (por estar) sin su compañero, entonces Toth sopló sobre él39, (para sanarlo)". En relación con este texto, existe una relación evidente del Udyat con las fases lunares según la cual la luna menguante es interpretada como el ojo herido por Seth, mientras que al ser curado por Thot, quien también representa a la Luna en su aspecto mágico y sabio, crece de luna creciente hasta completarse como luna llena, en la que se reconoce el apelativo del Udyat como "lo que está completo"40.

Asimismo, los eclipses eran interpretados como un Ojo incompleto y por tanto enfermo, y las tormentas como peleas entre Horus y Seth, como apreciamos en este texto41: "Osiris es Unas42 en una tormenta de polvo. Aborrece a la tierra... ¡Su mal es expulsado! Se ha purificado con el Ojo de Horus."

El Ojo no sólo es un símbolo de poder sino también de virtud, ya que el orden es sinónimo de Bien Supremo y a la vez la herramienta para acceder a él. Gracias al Udyat, Horus puede resucitar a Osiris43, su padre, quien deviene así el dios del Inframundo, con lo que el Sol o el Bien no sólo reina en la luz sino también en la oscuridad, o sea durante el ciclo completo de 24 horas44.

Una vez más, vemos cómo Sekhmet representa ese rigor necesario para recuperar ambos, un rigor que en circunstancias extremas como corresponde al final de un ciclo, debe ser también descomunal para acabar con el error y la inversión que se hallan en su máxima expresión. Como hemos visto, la diosa emplea las armas del enemigo para vencerle, pues sólo se puede vencer a lo semejante con lo semejante45.


Continúa
NOTAS
1

Nunca está de más recordar que la Alquimia tiene sus orígenes en Egipto, cuna pues del Hermetismo, cuyo nombre era "Kemi", que se traduce como "tierra negra", precedido por el prefijo árabe "al-". Esa alusión a la negrura tiene que ver con el corazón, y por tanto con el centro. De hecho, Egipto se consideraba el centro del mundo, ya que heredó el Conocimiento del ciclo anterior, haciendo de alguna forma de puente entre ambos ciclos. Así éste se difundió por todo el Mediterráneo a través de las diferentes culturas que heredaron a su vez de él, como la griega y posteriormente la romana.

Le dice Isis a Horus en Corpus Hermeticum, Estobeo XXIV, 13: "… ya que la sagrada patria de nuestros ancestros se encuentra en el medio de la Tierra, que el centro del cuerpo humano es el santuario del corazón y que el corazón es el habitáculo del Alma, por esa razón, hijo mío, los humanos de este país, por lo demás no menos dotados que los otros, son, excepcionalmente, más inteligentes y más sabios, porque han nacido y crecido en el lugar del corazón".

En el Programa Agartha, Introducción a la Ciencia Sagrada – Revista Symbolos – Federico González, leemos que "según Plutarco, los egipcios comparan su tierra a un corazón que representa también el Cielo. Esta visión, que concibe el espacio habitado por el hombre como un reflejo de lo celeste y como una región central y sagrada es común a toda la civilización que proviene de la Tradición Primordial, como es el caso de la egipcia, que comparte con otras altas culturas las verdades esenciales".

Sabemos de los Misterios egipcios por gran número de sabios que han sido iniciados en ellos por sus hierofantes, dejando constancia escrita de ello. Pitágoras, Moisés, Sócrates, Platón y muchos otros se cuentan entre ellos.

2 Thot (el Hermes griego o Mercurio romano) representa la palabra, y por ello la Tradición, es decir la transmisión del Conocimiento. La Tradición es enseñada, y Thot es la energía que se encarga de ello.
3 Éstos son nombres de poder y por tanto puertas que dan acceso a mundos invisibles.
4 "En verdad, sin mentira y ciertamente, lo de abajo es como lo de arriba y lo de arriba es como lo de abajo para obrar los milagros de una sola cosa." – Tabula Smaragdina.
5 Al nivel que nos interesa, ese momento es siempre ahora, el presente. Esta nota debe ser recordada al final del trabajo, donde realmente reúne todo su significado.
6 El hecho que vaya vestida de rojo nos parece significante desde el punto de vista alquímico, ya que este color corresponde a la fase final de la Obra, simbolizado el sacrificio que marca el final de un ciclo y anunciando el principio de una nueva Edad de Oro, tanto a nivel microcósmico como macrocósmico.
7 Que es llamado también Ojo de Ra. Recordemos que tanto Ra como Horus simbolizan el Sol.
8 Alusión a la Estrella Polar, símbolo de la Tradición Primordial y del Principio.
9 Alusión al recorrido solar.
10 Los griegos bebieron durante siglos de la cultura egipcia y heredaron de ella a través de sus hombres de Conocimiento que se iniciaron en sus Misterios. No deben sorprendernos pues los paralelismos, como ocurre también con los hebreos. Recordemos que Moisés fue criado en la corte del faraón y fue iniciado en los Misterios por los sacerdotes egipcios.
11 Esta analogía entre agua y Sabiduría es fundamental y debe acompañarnos en la lectura y comprensión de todo este trabajo.
12 Se decía de ella que actuaba los días epagómenos, a última hora del día o al comienzo de la noche. En todo caso, siempre al final de un ciclo, ya sea grande o pequeño.
13 En el Imperio Antiguo y concretamente durante la V Dinastía, Ra se convirtió en la principal deidad del panteón tebano, pasándose a llamar Amón-Ra. Durante el Imperio Medio, Osiris fue ganando terreno, aunque no lo eclipsó, y Ra, bajo la denominación de Amón-Ra, conservó su supremacía, especialmente en Tebas. En el panteón griego, se le identifica con Zeus, así como con Júpiter en el romano. Su culto también se ha relacionado con Apolo por ser ambos dioses solares.
14 Ra aparece también como el Demiurgo, responsable del ciclo de la vida y de la muerte, y asimismo de la resurrección.
15 Thot, en egipcio Dyehuty, es el dios del Conocimiento, inventor del lenguaje, que enseña a los hombres la escritura, el lenguaje, las artes y las ciencias. Se consideraba que conocía los planos y trayectorias de todas las cosas, y también los secretos del mundo de los muertos, por lo que era consultado por todos los dioses. Está por tanto relacionado con la magia.
16 Clara alusión al final de un ciclo.
17 Existe constancia de estas fiestas en los muros del templo de Mut en Karnak (la diosa Mut absorbió, cuando el esplendor de Tebas, a la diosa como uno de sus aspectos), donde se puede ver a las sacerdotisas ebrias, atendidas por los encargados del templo. Se atestigua una afluencia de cientos de miles de personas a este festival. Se ha encontrado incluso en el templo de Luxor un porche construido por el faraón Hatsheput a este efecto.
18 De ello resulta que hayan llegado a nosotros tantas imágenes diferentes de la diosa.
19 Nótese que éste es el principio de la homeopatía, según la cual lo semejante se cura con lo semejante.
20

No podemos evitar hacer un paralelismo con el episodio bíblico de la Serpiente de Bronce: Dios envía serpientes venenosas contra el pueblo de Israel como castigo por sus continuas quejas. "Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel" (Números 21:6). Cuando los israelitas le imploran un remedio, Dios le dice a Moisés: "Hazte con una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá".

Esta serpiente enroscada en un asta que volvemos a encontrar como símbolo de la medicina en el Caduceo de Hermes, en las representaciones de Asclepio, ambos médicos divinos, así como en representaciones de Apolo (Apolo de Belvedere y otras), también está presente en el tocado de Sekhmet como Uraeus. Es una representación de la diosa protectora Udyaet que ahuyentaba al enemigo con su fuego abrasador. Ello nos remite al Udyat, de idéntica etimología y por tanto análogo significado, y con propiedades también análogas.

Se lee al respecto en los textos antiguos que "Horus ha tomado posesión de su Ojo" para indicar la plenitud de su poder. En el Antiguo Egipto, la cobra y las serpientes eran símbolos de resurrección y estaban asociadas al viaje del Sol a través del Cielo y del Inframundo. El Uraeus caracterizaba a los dioses solares.

21 Ello está relacionado con la filosofía de las artes marciales y con ciertas leyendas de claro simbolismo alquímico donde aparece el dragón.
22

Recordemos que ella venga a Ra del error de los hombres que es su soberbia, por la que se rebelan ante su dios.

23

Sekhmet porta un Anj, símbolo de renacimiento, y un loto, flor relacionada con Nefertum, su hijo (del que se dice que nació de un loto) que equivale al Hombre Nuevo. El significado de su nombre, "Atum el bello", nos remite a la belleza, en el Árbol de la Vida Sefirótico situada en el centro, en el corazón del Árbol, lugar que ocupa el Cristo interno, símbolo de vida eterna o Inmortalidad.

Es interesante también a propósito de Nefertum que los griegos lo asociaron a Prometeo, el que trae el fuego a los hombres.
24 Encontramos esta idea en los mitos de Ra y de Horus.
25

No podemos dejar de pensar en un paralelismo con Hécate, quien a pesar de su clara condición ctónica, tiene un aspecto solar al que se alude por ejemplo en la Teogonía de Hesíodo, según la cual Hécate nace de Asteria, diosa de la Noche Estrellada y de Perseis, dios de la Luz. "Persea" significa "la Alumbradora", refiriéndose tanto a los nacimientos materiales como espirituales, aspecto que, como ya iremos viendo, también encontramos en Sekhmet.

Por otra parte, en el Himno Órfico dedicado a Hécate, recibe el nombre de "Persea", que como bien sabemos, tiene que ver directamente con el Sol. Hay que tener en cuenta que la Luna, por reflejar la luz del Sol, es la única fuente de luz en la oscuridad de la noche y por tanto suple al Sol durante ésta.

Asimismo, coincide en ambas el aspecto vengativo y epítetos como "poderosa". Con Hécate encontramos asimismo apelativos que coinciden con los de Sekhmet como "Phosphoros", "la que trae luz" y "soteira" o "salvadora".

El aspecto trifásico aparece en ambas diosas, ya que Sekhmet junto con Basthet y Hathor formaba parte de una triada de la misma forma que Hécate recibe el apelativo de triple Hécate. Este aspecto corresponde a las fases lunares.

26 Creación por Ra - Papiro Bremner-Rhind.
27 Reaparece la idea de venganza y de violencia.
28 El ojo izquierdo equivale a la Luna tanto en Ra como en Horus.
29 Leemos en el papiro Bremner-Rhind que Ra asciende el ojo a su frente, lugar axial que equivale al corazón, y así al ojo del corazón.
30 Permitiendo todas las lecturas posibles de la realidad, es decir que abarca todos los planos.
31 Esas flechas incandescentes son análogas a los rayos de Zeus-Júpiter, que matan pero también iluminan.
32 En el orden del Cosmos.
33 Recordemos la leyenda de Luzbel, en la que se cuenta que con la Caída pierde la esmeralda que llevaba en la frente, símbolo de la Conciencia de Unidad, que será recuperada al final de los tiempos.
34 Se dice que Ra, el Sol, descendía cada noche al Inframundo o Duat, donde se enfrentaba a la serpiente Apofis, símbolo del Mal, a la que siempre acababa venciendo, lo cual permitía su reaparición cada amanecer. Para asegurar la continuidad de este ciclo, que daba cuenta del triunfo del Bien sobre el Mal, o de la Luz sobre la Oscuridad, los egipcios representaban al principio de Justicia u Orden Divino con la diosa Maat, quien ayudaba a Ra en su lucha.
35 Ver nota 33.
36 Cap. 80 del Libro de los Muertos. Algunas versiones citan a "los Dos Compañeros", Horus y Seth.
37 Cap. 17 del Libro de los Muertos.
38 Aquí aparece como el Ojo derecho y no como el izquierdo.
39 Véase aquí el poder sanador del verbo.
40 Que alude tanto al aspecto de plenitud de la luna como al hecho que esté reconstruido y por tanto sanado el Ojo (gracias a Thot).
41 Declaración 258 del Texto de las Pirámides.
42 Pirámide de Unas, Saqqhara.
43 Quien muere como hombre y resucita como Inmortal.
44 Como hemos visto, el mito osiríaco tiene la particularidad de ser solar y a la vez lunar. Esa misma idea ya la hemos encontrado cuando hemos hablado de los dos ojos de Ra, uno correspondiente al Sol y otro a la Luna.
45 Según el principio de similitud. A todo esto, "vencer" posee aquí un sentido ambiguo que sirve tanto para curar como para matar, unidos así en el justo medio, donde se espejan.
 

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