| JUPITER |
| Mª VICTORIA ESPIN |
"Bebo en homenaje al señor más dulce y comprensivo, "Musas Piérides, que dais gloria con cantos, ea, convocad a Zeus, entonando himnos a vuestro padre…"2 "Zeus venerando, Zeus inmortal, te dedicamos el presente testimonio liberador y oración: oh soberano, por tu decisión surgieron estas realidades concretas, la diosa Madre Tierra, las resonantes alturas de los montes, el mar y todo cuanto el cielo haya dispuesto dentro de su ámbito. Zeus, hijo de Crono, que empuñas el cetro y lanzas el rayo, de bronco ánimo, que todo lo generas, principio y fin de todas las cosas; sacudidor de la tierra, engrandecedor purificador, que agitas el universo, autor del relámpago, del trueno y del rayo, progenitor Zeus. Escúchame, multiforme, y concédeme una salud irreprochable, una paz divina y el prestigio sin tacha de la riqueza."3 |
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Como el hombre de otras épocas, queremos sumarnos conscientemente al gobierno de los regentes, honrar a los dioses, sin cuya presencia y consejo poco puede hacer el hombre. En realidad,
Para ellos no había separación entre lo humano y lo divino, como no la hay para ningún pueblo arcaico o tradicional, para quienes los mitos están vivos, presentes y siempre actuantes.
En cambio, esta civilización ignora, casi por completo, todo lo que no alcanza por sus sentidos y su razón creyendo que están equivocados aquellos que invocan a los dioses o tienen presentes a sus antepasados. Shakespeare, que vivió hace apenas unos siglos, en su obra Cimbelino, hace aparecer los fantasmas de los padres y hermanos del protagonista, Póstumo, que le advierten de que no crea en las calumnias de Iachino contra su esposa. Y oran a Júpiter para que venga en auxilio de Póstumo. El dios desciende sentado en un águila, promete que Póstumo se reunirá con su esposa y vuelve a su palacio cristalino en los cielos.
Nos preguntamos acerca, de los dioses olímpicos y su generación, del lazo que nos une; el cual queremos preservar, si es que podemos hablar así, y perpetuar, encarnando esos principios universales. Hesíodo, narra que cuando Rea está a punto de dar a luz pide ayuda a sus padres, Gea y Urano, para evitar que Crono se trague a su hijo, como había hecho en anteriores ocasiones; estos la envían a Lictos para parir al último de sus vástagos: el gran Zeus, que recogió Gea para alimentarlo y educarlo en la amplia Creta. Lo ocultó en una escarpada cueva en las entrañas de la tierra. Y envolviendo en pañales una piedra se la dio a Cronos que la tragó creyendo que era su hijo. Cuando vomitó a los vástagos que había engullido lo primero en salir fue la piedra, que Zeus fijó
Después de librarse de su padre Cronos, Zeus, liberó a los hermanos de este, los Uránidas, los cuales en agradecimiento le dieron el trueno, el rayo y el relámpago con los que gobierna sobre mortales e inmortales. Tras la batalla con los Titanes,
Zeus es el dios olímpico por excelencia, el que es así denominado, aunque también a las Musas les cabe tal honor. Como máxima autoridad del Olimpo rige y gobierna su imperio con justicia y amor. ¿Quiénes son las divinidades que le acompañan? Empezaremos por sus hermanos: Hera, Deméter, Hestia, Plutón, Poseidón; entre ellos Zeus es el menor, pero se le concede un papel principal, pues al ser el único no tragado por Cronos en realidad es el primero y el que hace posible que el resto vea la luz. Estas dos tríadas que acabamos de mencionar, una femenina y otra masculina11 bien pueden verse como la unidad que desplegándose en el binario se expresa de modo ternario, como no puede ser de otro modo pues así es como la unidad puede ser percibida en el plano de la creación. Es expresión de la tríada original que conforman los principios: positivo, negativo y neutro, llamados por la Alquimia: Azufre, Mercurio y Sal. Todo sigue las mismas leyes originales, señalar además que cada uno de los principios contiene también a los otros dos, así como cada sefirah del Arbol de la Vida contiene el Arbol entero. Los dioses planetarios que rigen los días de la semana son las sefiroth de construcción del Arbol de la Vida; al rito diario que presiden nos sumamos desde el Silencio y la Soledad, del Misterio, que a todos nos acoge y cobija. Ellos son siete y las sefiroth de construcción seis, lo que nos lleva a señalar que el Sabath, presidido por Saturno, es un día de reposo dedicado a la contemplación y la divinidad. En la correspondencia que establece la tradición entre las sefiroth del Arbol de la Vida y los dioses, Zeus, se sitúa en la esfera número cuatro, llamada Hesed, Misericordia y representa la unidad en el plano de la creación, Beriyah. Al hablar de los días, Hesíodo señala que el primero, el cuarto y el séptimo son días sagrados.
Este autor, se refiere a Júpiter a lo largo de su Teogonía con estos epítetos: invencible e imperturbable, de amplia mirada; conocedor de inmortales designios; amontonador de nubes; altitonante; de ancha faz; prudente... Por otro lado, el himno homérico se dirige a él como principio y fin de todas las cosas. Arquitecto supremo, constructor del orden universal. Hijo de Cronos a quien destrona inaugurando otro mundo, otra era. No dejamos de tener presente que esto es parte del plan de descenso, de caída, de alejamiento del Uno y su triple emanación. Zeus, Júpiter, padre de los dioses y los hombres, portador de la égida, de Él emanamos, a Él hemos de retornar.
Descendiendo a partir de Hesed en el Arbol de la Vida, nos encontramos a Ares, Apolo, Venus, Hermes y Artemisa, todos ellos hijos de Zeus. Ares es hijo de Hera, de él dice el mismo Zeus: eres igual que tu madre, no nos extraña esto pues lo vemos en la esfera del árbol opuesta (y complementaria) a Hesed. Las dos deidades que presiden las sefiroth centrales: Apolo, en Tifereth y Artemisa, en Yesod, son gemelos e hijos de Leto. En cuanto a Venus, el mito más conocido de su nacimiento la da como hija de Urano, pero hay otra Venus, la Pandemos, que podemos vincular a la que la mitología nos presenta como hija de Zeus y Dione y se sitúa en la esfera número siete del Arbol; Hermes, que preside la octava esfera, es hijo de la Atlántida Maya. Otros vástagos de Zeus acompañan a los ya citados, por ejemplo las Musas. Se dice en Píndaro (según Elio Arístides) que cuando Zeus terminó la creación del mundo preguntó a los dioses si faltaba algo para que este fuese perfecto, admirados de tanta belleza respondieron que una voz divina que cantara las alabanzas de esa obra extraordinaria. Y le rogaron que engendrara a las Musas. Pero ¿quiénes son las Musas? Ya sabemos que son hijas de Mnemósine, la Memoria, que son llamadas olímpicas, como su padre, y que son nueve: Clío anima el cielo de la Luna; Calíope, el de Mercurio; Terpsícore, el de Venus; Melpómene el del sol; Erato, el de Marte; Euterpe, el de Júpiter, Polimnia el de Saturno; Urania el de las estrellas fijas y, a Talía, nombre también de una de las tres gracias, la vemos abajo en la tierra y en la cúspide junto a Apolo que preside el coro de las musas. Ellas son las que cantan a través del poeta, del bardo, celebrando la verdad y la belleza de toda la creación. El artista no es tal sin su inspiración.
Cuando el hombre, sumido en la contemplación de la armonía y belleza de la naturaleza, de otros mundos –a los que el símbolo, el Rito y el Mito abren las puertas– eleva su voz en canto de alabanza, es la Musa la que canta, es la voz y la palabra, de las que el artista participa, podríamos decir, como instrumento y que recibe como oyente. Hera es la Shakti de Zeus, "aeromorfa" y "alentadora de vientos"14, como la denomina el himno órfico.
Hesíodo, dice que Zeus tomó como primera esposa a Metis, la más sabia de los dioses y de los hombres mortales, Atenea es fruto de esa unión; luego caso con Temis que engendró a las Horas: Eunomía, Dike y la floreciente Irene y a las Moiras16: Láquesis (la que echa a suertes), que canta las cosas pasadas y porta una vara con la que mide el hilo de la vida de cada persona, Cloto (hilandera), canta las cosas presentes y lleva como herramienta el huso y Atropo (inexorable, inevitable), canta las futuras, portando unas tijeras con las que corta el hilo de la vida que mide su hermana, decide la forma en que muere cada persona; ellas conceden a los mortales el obtener lo bueno y lo malo. Con Eurínome tuvo las tres Gracias, Aglaya, Eufrósina y Talía; con Deméter a Perséfone; con Mnemósine a las nueve Musas. Se unió luego con Leto, que dio a luz a Apolo y Artemis. Por último tomó como esposa a la floreciente Hera, que alumbró a Hebe, Ares e Ilitía. De su cabeza hizo nacer a Atenea (se dice que convirtió a Metis en agua y se la tragó). Según este autor, son pues siete las diosas con quienes engendró hijos. Añadiremos a la Atlántida Maya madre de Hermes, heraldo de los inmortales; a Sémele, hija de Cadmo y Harmonía, con quien tuvo a Dioniso17. Dioniso, es el dios despedazado y comido de cuya simiente surge el hombre que, como hijo del dios y la materia fecundada, es intermediario entre lo de arriba y lo de abajo, amo de la tierra y aspirante a traspasar la bóveda celeste por su cenit, por la puerta estrecha, siempre abierta y visible y, a la vez, tan cerrada e invisible. Y finalmente (aunque hay más) a Alcmena madre de Heracles, fundador de ciudades, entre ellas Barcelona18, que pasó tras sus hazañas a morar junto a su padre en el Olimpo. Todo lo que ocurre en la tierra es imagen de lo que ocurre en el cielo, así las deidades que hemos ido nombrando se manifiestan en la tierra en tanto en cuanto son encarnadas por el hombre. El Olimpo también está aquí y Zeus lo gobierna y le acompañan Hera, Ares, Deméter, Apolo, Dionisos, Venus, Hermes, Artemisa, Hestia, Plutón, Hefesto, Atenea, etc. Son los héroes terrestres que cual nuevos Hércules realizan los trabajos necesarios para trascender la materia y así espiritualizarla y hacerla posible. Nunca sabrá el hombre exactamente que parte constituye en el diseño total, en qué danza su presencia es requerida, aunque sí, gracias a Dios, puede contemplar en un momento, en ese instante inaprehensible en que el tiempo se detiene, las distintas pinceladas incluidas en el cuadro. Los colores, como los dioses, y también los hombres, se mezclan con mejor o peor fortuna. MITO DE LAS RAZAS Siguiendo con Hesíodo queremos ahora tratar el tema del mito de las razas. Irritado dice Zeus a Prometeo:
Tras lo cual Zeus crea a Pandora, a la que todos los habitantes del Olimpo dieron un don, sufrimiento para los hombres. Y continúa Hesíodo:
La primera raza creada por los inmortales fue una raza áurea de hombres mortales. Estos vivían en la época de Crono, con un corazón sin preocupaciones, sin trabajo, ni miseria, ni vejez y morían durante el sueño. La tierra espontáneamente producía todo tipo de frutos.
Una segunda raza fue creada por los inmortales, era la de plata, mucho peor que la anterior. Durante cien años el niño permanecía con su madre luego vivían poco tiempo más. A esta Zeus la hizo desaparecer porque no honraban a los dioses.
La tercera raza creada por Zeus fue de Bronce en nada parecida a la anterior, sus hombres eran vigorosos, robustos, violentos, amantes de los trabajos de Ares. Sucumbieron
Una cuarta raza fue creada por Zeus,
Pero todos perecieron, unos ante los muros de Tebas, otros en los campos de Troya y al resto Zeus les dio morada en los confines de la tierra lejos de los hombres.
La quinta raza es la de hierro
Llegará la hora en que
Toda pasión puede ser reavivada en cualquier momento, solo la renuncia interna la extingue realmente. Sin tiempo y espacio no hay momento posible. Por otro lado tal vez uno nunca sepa si su renuncia ha sido total, además si así ha sido ¿Quién lo sabría? Siempre el residuo final es rescatado por Dionisos en el momento que el hombre se entrega.
El mundo lo sostienen los niños y los sabios, que también son niños. En realidad los sabios lo sostienen y el padre Zeus se goza con esos pequeños que aún no le han dado la espalda.
Ahora la infancia dura cada vez menos, los niños son adolescentes a los once años, cómo no recordar lo que dice Hesíodo al respecto y que citábamos antes. No queremos terminar este trabajo sin referirnos a los oráculos de Zeus. Muy importante en Grecia fue el de Dodona29 en el hueco de una encina y fuera de allí destaca el de Zeus-Amon, sito en Libia y consultado entre otros muchos por Alejandro y Aníbal. Pitonisas y Sibilas han existido siempre, gracias a Dios. En Barcelona, fundada por uno de los hijos de Zeus, sigue presente la pitonisa en el monte de Júpiter. La Tradición Hermética que ha florecido en estos tiempos en la ciudad condal, tiene orígenes míticos, atemporales y temporales, que Hermes nos haya visitado, que Zeus, Júpiter, ordene un nuevo cosmos, es motivo de celebración para todos aquellos que participamos.
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Novedades |
| NOTAS | |
| 1 | Federico González, Noche de Brujas, Auto sacramental en dos actos. |
| 2 | Hesíodo, Teogonía, Trabajos y días, Escudo, Certamen. Ed. Alianza, Madrid 2008. pág. 73-74. |
| 3 | Himnos Órficos, a Zeus. |
| 4 | Walter Otto, Teofanía, el espíritu de la antigua religión griega, pág. 93. |
| 5 | El juego sagrado de pelota mesoamericano se practica en un espacio que simboliza el cosmos y sus participantes protagonizan en ese rito a los dioses primigenios –las energías cósmicas– merced a los cuales la creación tuvo lugar en un tiempo original. |
| 6 | Federico González, El Simbolismo Precolombino. pág. 45-46. Ed. Kier, Buenos Aires 2003. |
| 7 | Idem, pág. 106. |
| 8 | Teogonía, Trabajos y días, Escudo, Certamen. pág. 49. Se dice que esta piedra es la conocida como Omphalos del mundo, situada en Delfos. |
| 9 | Hesíodo, Teogonía. Ed. Iberia. Pág. 124. |
| 10 | Platón, Diálogos, Fedro. Ed. Porrúa, México, 1984. Pág. 637. |
| 11 | "Zeus gobierna las almas antes de entrar en la generación". "Posidón es un Dios intelectivo demiúrgico, que acoge a las almas que descienden a la generación, y Hades un dios intelectivo demiúrgico, que libera de la generación a las almas". Proclo, Lecturas del Crátilo de Platón. Ed. Akal, Madrid 1999. |
| 12 | Hesíodo, Los trabajos y los días. Ed. Iberia. Pág. 73. |
| 13 | Carlos Castaneda, El Don del Aguila, Ed. Eyras 1982. pág. 108. |
| 14 | "Hay cuatro vientos, como hay cuatro direcciones. El cuatro es un número de poder. La brisa es el Este, el viento frío el Oeste, el cálido el Sur, el violento es el Norte." Estos vientos están simbolizados por mujeres en la cosmogonía de que nos habla Castaneda. |
| 15 | Himnos Órficos, a Hera. |
| 16 | Algunos autores las dan como hijas de la Noche otros de la Necesidad. |
| 17 | Otro mito lo da como hijo de Zeus y Perséfone, a quien se acercó en forma de serpiente. |
| 18 | Otra de estas ciudades es Tarazona. |
| 19 | Hesíodo, Teogonía, Escudo, Certamen. Ed. Alianza, Madrid 2008. pág. 77. |
| 20 | Idem, pág. 79. |
| 21 | Idem, Trabajos y días. Ed. Iberia. |
| 22 | Idem, Trabajos y días. Ed. Iberia. |
| 23 | Idem, Trabajos y días. |
| 24 | Conciencia y vergüenza. |
| 25 | Idem, Trabajos y días. |
| 26 | Idem, Trabajos y días. |
| 27 | Carlos Castaneda, Una Realidad Aparte. |
| 28 | Biblia de Jerusalén, Mt. 18. |
| 29 | "(…); he aquí lo que dicen (…) las Promántidas (profetisas) dodonesas. Escapáronse por los aires desde Tebas de Egipto dos palomas negras, de las cuales una llegó a Libia y la otra a Dodona, y posada esta última en una haya, les dijo, con voz humana, ser cosa precisa y prevenida por los hados que existiese un oráculo de Júpiter en aquel sitio; y persuadidos los dodoneos de que por el mismo cielo se les daba aquella orden, resolvieron cumplirla al instante. De la otra paloma que llegó a Libia cuentan que ordenó establecer allí el oráculo de Amón, erigiendo por esto los libios a Júpiter un oráculo semejante al de Dodona." Heródoto, Los Nueve Libros de Historia, II, LV. Ed. Edaf, Madrid. Además de Zeus, Dione y Temis eran veneradas en este Centro. |
| 30 | Federico González, Tres Teatro Tres. pág. 94. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza 2011. |
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