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EL CENTRO DE ESTUDIOS SIMBOLICOS DE BARCELONA Es el interés en la Cábala, que floreció en tierras catalanas, especialmente en Gerona y Barcelona en los siglos XIII y siguientes,16 lo que lleva a Federico González a Cataluña. Una vez allí da varios cursos a grupos reducidos, y la afluencia de un público cada vez más numeroso le lleva a fundar el CES de Barcelona a fines de 1978 y a buscar un local propio para las actividades del mismo;17 de hecho esta entidad nació en el solsticio de invierno, evento que actualiza una vez más el triunfo de la luz sobre la oscuridad. Bien podemos decir que Barcelona, tomada como símbolo de la tierra, de la substancia, es fecundada por la esencia, por el cielo, encarnado por el alado Mensajero que trae la Buena Nueva, un mensaje misterioso acerca del símbolo. Cual semilla depositada en los óvulos de la madre, representados por sus habitantes, fructificará en algunos de ellos, los que sumándose al Centro constituido conformarán una entidad grupal, un cuerpo de Luz de múltiples facetas. El proceso genésico es siempre el mismo, el Fiat Lux se actualiza una y otra vez en el macrocosmos y en el microcosmos a distintos niveles. Hay en la vida del hombre dos acontecimientos importantes que no dependen de él mismo: el momento de su nacimiento y el de su muerte, y en el ínterin puede nacer de nuevo por la iniciación comenzando un viaje de retorno análogo al viaje post-mortem, que a su vez reproduce el proceso cosmogónico y que perseverando le llevará ¡Dios lo quiera! hacia la Liberación. Puede iniciar el viaje a ese más allá, conocer y realizar aunque fuera virtualmente otros mundos; para ello, y como Dante nos enseña, primero hay que descender al infierno. Se debe recorrer sus círculos uno a uno; y puesto que cada quien lleva su infierno dentro, y él mismo lo ha generado, recorrerá esos círculos por su propio camino. Aquél es más psíquico que físico; no está en el cuerpo sino en el alma, o mejor ella está en él. Al igual que hay grados de belleza en los cuerpos los hay en las almas. Avanza la luz absorbiendo la oscuridad, nunca rechazándola; la aceptación, la comprehensión, es imprescindible para que la luz impere en una tierra que ha de estar dispuesta a recibirla y reflejarla.
La Liberación, que puede ser alcanzada desde el estado humano, sobrepasa, si así puede decirse, el Ser para ahondarse en el No-Ser; este último contiene al primero así como a todo lo que no es ni nunca será manifestado. Desde el punto de vista de la manifestación lo mayor es el Ser puesto que es su origen, que además contiene todo el despliegue de la misma; ahora bien, sólo dejando de lado la individualidad el hombre puede ser verdaderamente reabsorbido en la Unidad de la cual procede. Propio de aquélla es el juicio y la opinión, ambos pertenecen a la esfera del Demiurgo. Pues: ¿quién juzga? ¿quién opina? ¿quién, sino el ego? "No juzguéis"20 dice el Evangelio cristiano. Más bien se trata de No-saber, de abandonarse por completo, de salir definitivamente de la cáscara del hombre viejo y en un salto olímpico remontar hacia las alturas. ¿Cómo puede juzgar aquél que no sabe? Saber que uno no sabe es una gran cosa y un paso necesario para, no-sabiendo, que el Conocimiento se haga en nosotros y, encarnándolo, lleguemos verdaderamente a Conocer, es decir a Ser, "donde" no siendo, seremos real y definitivamente, participando de la obra cosmogónica como actores representando cualquier papel –en realidad todos ellos– y a la vez como espectadores en primera fila.
Volviendo al Centro de Estudios Simbólicos, dicha entidad a la que se sumaron varios profesores y especialistas organizó cursos y conferencias a lo largo del año 1979 que queremos nombrar aquí en su mayor parte, como una muestra de las actividades que viene realizando desde su fundación:
El hecho de que el primer CES de la Península se fundara en Barcelona propició la llegada al mismo de gente diversa procedente de distintas regiones y nacionalidades. Federico llega a España y tras una estancia de varios meses en Ibiza se traslada a la ciudad condal, a esa ciudad abierta y receptiva llena de la presencia de Hermes, un lugar donde los actuales miembros del CES han descubierto tal cantidad de sitios (plazas, fachadas, tejados, verjas, puertas, etc.) en los que la presencia del dios es visible al ojo humano que una no puede sino sorprenderse; en efecto, son muchos los lugares donde aparece una estatua de Hermes o sus atributos, es decir el caduceo, el casco y los pies alados. El trabajo realizado sobre este tema ha dado lugar a un bello libro, Hermes y Barcelona22 que han dedicado sus autores a Federico, en quien reconocen su guía intelectual.
La obra de Federico en Barcelona se inicia con un trabajo podríamos decir doble: por un lado sus clases de Simbología, Hermetismo y Cábala en el Centro de Estudios, y a la vez la introducción en esa ciudad de la obra de René Guénon, a la que recomendaba en sus clases como texto de trabajo fundamental. Dice en la pág. 10 de su Esoterismo Siglo XXI. En torno a René Guénon:
Centrémonos ahora en lo que dicha difusión supone. Hoy día, afortunadamente, contamos con la traducción de la mayor parte de las obras de este autor, incluso es relativamente fácil conseguir las ediciones francesas en alguna librería especializada.24 En aquel entonces en Barcelona se conseguían Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada y El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos. Las primeras traducciones en castellano fueron argentinas: Introducción General al Estudio de las Doctrinas Hindúes, Losada, Buenos Aires 1945. El Teosofismo: Historia de una Pseudo religión, Leviatán, Bs. As. 1945; La Crisis del Mundo Moderno, Huemul, Bs. As. 1966; o los Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada en Eudeba, 1969 y siguientes. Edición esta última muy valiosa por su traducción y el estudio previo, la primera debida a Juan Valmard y el segundo a A. Asti Vera, y especialmente por la introducción de Michel Vâlsan. Posteriormente, en 1976, aparece El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos en la editorial Ayuso, Madrid. Años más tarde se sumó la editorial Obelisco a la labor de edición de las obras del metafísico francés, en traducciones interesadas, publicando entre otras: La Crisis del Mundo Moderno 1982, Esoterismo Islámico y Taoísmo 1983, Formas Tradicionales y Ciclos Cósmicos 1984, La Gran Tríada 1986, El Simbolismo de la Cruz y Los Estados Múltiples del Ser, ambas en 1987. Hoy día las ediciones de Obelisco se encuentran agotadas –excepto El Teosofismo, La Metafísica Oriental y Esoterismo Islámico y Taoísmo– y es la editorial Paidós25 la que está publicando la obra de René Guénon, habiendo aparecido hasta la fecha siete títulos de la misma en este sello editorial. Siempre
Tras un año de existencia, el Centro lanzó un manifiesto en diciembre de 1979:
Un manifiesto de retirada que es realmente una llamada y una ofrenda. No es la primera vez que la voz de la Tradición Hermética se deja oír de esta manera: los Manifiestos Rosacruz, atribuidos a Juan Valentín Andrae, lanzados al aire el primero en Cassel, 1614 (Fama fraternitatis), y el segundo al mismo tiempo en Cassel y Frankfurt, 1615 (Confessio fraternitatis), fueron un aldabonazo que resonó en Europa con repercusiones a muchos niveles, alcanzando
Lanzarse a la aventura en pos del Conocimiento con todas sus consecuencias, es común a los verdaderos buscadores; a todos aquellos que por amor a la Vida y a la Luz están dispuestos a morir, y no sólo aceptan la muerte sino que la buscan.
Los ecos del primer manifiesto lanzado por el CES, y los del segundo que conoceremos a continuación, todavía resuenan y su voz sigue oyéndose en los centros fundados posteriormente; por ejemplo en Zaragoza, en febrero del año 2000 y en junio del 2005. Este tiempo es distinto a aquél donde se dio el movimiento rosacruz, también lo es el hombre de nuestros días. Hoy, una repercusión como la que tuvieron aquellos manifiestos para todo lo referente a lo sagrado es impensable, claro está. Con el descenso cíclico la Tradición se oculta más y más, y este ocultamiento se debe a que el hombre es incapaz de oír; en su corazón no resuena el mensaje. No sólo se ha vuelto "tardo en comprender" sino sordo (y ya se sabe que no hay mayor sordo que el que no quiere oír), y más aún, necio. Tampoco estos manifiestos podían ir destinados a los hombres de ciencia ¿hoy, quiénes serían? Sí a todos aquellos que conservando al menos un cierto grado de virginidad fueran capaces de recibirlos y guardarlos en su corazón. Lo que no es distinto es la esencia del mensaje de unos y otros, pues emanan de la misma fuente: la Tradición Hermética, de ese Dios Escriba, Mensajero y Psicopompo (guía o conductor de las almas) que la anima.
A lo que sumaremos este otro texto:
Y siguiendo con los Manifiestos Rosacruz:
Muchas personas pasaron por las clases que dio Federico el primer año de vida del Centro. De estos "llamados" algunos fueron capaces de oír la voz, respondieron a ella y tomándose por lo más alto, se la jugaron. La adhesión de esos alumnos conformó un grupo; éste, como todo organismo vivo, ha sufrido un sinnúmero de vaivenes quedando algunos en una u otra etapa del camino; sumándose otros a quienes llegaba el Mensaje y querían o sabían responder. Fuera cual fuera el número de personas, ya sabemos que eso no es lo más importante, el trabajo se fue realizando, primero cada cual consigo mismo; y a la vez el grupal que impulsado siempre por Federico no ha cesado en su labor de difusión de la Enseñanza. Muchos, a lo largo de los años (y aunque fuese temporalmente en ciertos casos), se han incorporado al Centro, a este movimiento de vivificación de la Tradición en un Occidente caduco y moribundo. El segundo manifiesto lanzado en enero de 1982 dice:
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| NOTAS | |
| * | Publicamos la versión actualizada de este trabajo, que hoy constituye los Capítulos II y III del libro |
| 16 | En Presencia Viva de la Cábala, abunda en esta tradición y en su florecimiento en tierras catalanas, castellanas y aragonesas, entre otros lugares. |
| 17 | Como dijimos en el piso decimotercero del número 4 de la calle Trafalgar, junto a la plaza Urquinaona. Cerca hay un conocido restaurante, Casa Alfonso, en el que muchas veces se prolongaban las charlas. |
| 18 | Federico González: El Simbolismo Precolombino. Cosmovisión de las Culturas Arcaicas. Editorial Kier, Bs. As. 2003, pág. 105. |
| 19 | Federico González: Simbolismo y Arte. Ed. Libros del Innombrable, Zaragoza 2004. pág. 37-38. |
| 20 | "Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá". (Lucas 6, 36-38). |
| 21 | Federico González: La Rueda, Una Imagen Simbólica del Cosmos. Ed. Symbolos, Barcelona 1986, pág. 194. Hay una nueva edición ilustrada con un programa iconográfico seleccionado por el autor en Kier, Buenos Aires 2006. |
| 22 | CES de Barcelona: Hermes y Barcelona. Editorial Mediterrània, Barcelona 2005. Ed. catalana: Hermes i Barcelona, en la misma editorial. |
| 23 | Ibid. Cubierta del libro. |
| 24 | Por ejemplo en Barcelona en la Librería Santo Domingo (Sto. Domingo del Call, 4) o vía Internet en: http://2enero.com. [Salvo los publicados en Éditions Traditionnelles, editorial que ya no existe]. |
| 25 | También la editorial Olañeta ha publicado varios títulos: La Metafísica Oriental, El Simbolismo de la Cruz, Oriente y Occidente y Los Estados Múltiples del Ser. Añadir la reciente publicación por Ignitus ediciones (Madrid) de los siguientes títulos: El Error Espiritista, El Teosofismo, El Hombre y su Devenir según el Vedanta, Apercepciones sobre la Iniciación, Iniciación y Realización Espiritual, Introducción General al Estudio de las Doctrinas Hindúes y Los Principios del cálculo infinitesimal. |
| 26 | Federico González. Esoterismo Siglo XXI. En torno a René Guénon. Ed. Muñoz Moya, Sevilla 2000, pág. 193. |
| 27 | Federico González: Las Utopías Renacentistas. Esoterismo y Símbolo. Ed. Kier, Bs. As. 2005, pág. 71-72. |
| 28 | Ibid. pág. 72. |
| 29 | Ibid. pág. 77. |
| 30 | El Simbolismo Precolombino, cap. XIX: "Algunos temas relacionados con los calendarios", pág. 253. |
| 31 | Las Utopías Renacentistas, pág. 78. |
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