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(A través de la palabra velada y la letra escondida) (y 5) |
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Conclusión Hemos partido de la conexión de la bendición de Melquisedec a Abraham con el nombre Emmanuel a través de René Guénon quien manifiesta que Emmanuel y El Elion (Dios de Melquisedec) equivalen al mismo valor 197. Por ello cita Guénon que el sacerdocio cristiano que es el sacerdocio de Emmanuel, y que además posee la ofrenda eucarística, es verdaderamente según la orden de Melquisedec. Vimos que las letras que conforman el nombre Emmanuel presentan la siguiente cadena de conceptos: Pueblo- Maná- Dios, esto no solo nos explicaría cómo “Dios es con nosotros” primer significado del nombre Emmanuel. Sino también observamos que el nombre Emmanuel presenta en sí mismo una auténtica eucaristía, donde el pueblo recibe a Dios a través del maná, maná que toma más tarde Cristo como símbolo eucarístico, y por ello el sacerdocio cristiano es según la orden de Melquisedec. También observamos que el origen de la palabra Maná aparece en el éxodo con la frase Manhu, y que había en el mismo origen de la palabra velos que cubren y develan a la vez el nombre Manu, contenido a su vez en el corazón del nombre Emmanuel. Guénon también encuentra una pista tradicional en el momento del Éxodo, en la imagen del rostro de Moisés irradiando luz divina, cuando desciende del monte Sinaí, luz por la cual debe cubrir su rostro con un velo para no lastimar los ojos del pueblo; y compara esta imagen con la del Rey del Mundo cuando sale de su templo irradiando luz divina. Misma imagen de Moisés que nos recordaba a la vez al velo que cubría el rostro de Apolo para no herir los ojos de los hombres, aquel dios griego de origen precisamente hiperbóreo. Recordemos que el autor menciona además que “...la función ‘legislador’, que es la de Moisés supone necesariamente una delegación de poder que representa el nombre Manu; y por otra parte uno de los significados contenidos en el nombre Manu indica precisamente la reflexión de la luz Divina”. Es en la función de legislador de Moisés que encuentra Guénon “una delegación de poder que representa el nombre Manu”. Y es precisamente en el Éxodo durante el cual el pueblo es conducido por el mismo Moisés, el momento que se establece el primer pacto con Dios, y momento en el que aparece la imagen del maná, como pan del cielo enviado por Dios para alimentar al pueblo. El maná como un puente entre el pueblo y Dios, tal cual lo vimos se manifiesta dentro del nombre Emmanuel. Además en este nombre hay una relación entre la palabra maná y el nombre Manu, donde el maná es contenido en la palabra Manu, como en el mismo origen de la palabra maná presentado según el éxodo (Manhu). Otros elementos sagrados presentados durante el Éxodo, y que son realizados para ser colocados en el tabernáculo, elementos donde vimos la relación con la tradición primordial son precisamente la menorá, aquel candelabro sagrado para ser colocado en el lugar santo, del tabernáculo, como el shemen, el aceite, el combustible para encender el candelabro y mantener el fuego, es decir la luz. Luz que relacionamos a la vez a la palabra “luz” לוז en hebreo como nombre del almendro, que significa aquella luz que está oculta porque es sagrada, y el almendro es precisamente representado en las copas de aquella menorá, copas que serán el origen de donde sale la luz que se irradia y refleja. Observamos también que en la menoráh está tanto presente la idea del almendro, como luz sagrada y secreta, en las formas de sus copas, como también la palabra manמן (mem-nun) maná en el mismo combustible que enciende su luz, el shemen שמן, el aceite. Como así también se manifiesta en el mismo nombre del candelabro la palabra Manuמנו (mem-nun-vav), en las tres primeras letras de מנורה menoráh, que son las misma letras que forman el nombre Manu en el centro del nombre עמנואל Emmanuel. Allí en la imagen de la menoráh hay un mensaje simbólico que nos habla del origen de la luz que ella irradia y refleja, y esa luz sagrada vendría de una tradición primordial relacionada al nombre Manu, uno de los significados de este nombre precisamente es reflexión de la luz divina. Está relación entre la luz sagrada y secreta entendida como almendro y el man (maná), que relacionamos en su origen al nombre Manu está contenida a su vez, dentro de la misma Arca de la Alianza, dispuesta en el lugar santísimo, el lugar más sagrado del tabernáculo. Porque el Arca de la Alianza contiene la rama de Arón que reverdeció y dio frutos de almendro, el maná y las tablas del pacto. Recordemos que vinculamos la rama de Arón que retoña con la figura del mesías perteneciente a la rama levítica pero heredero de la tradición primordial por ser el un retoño de almendro, recordemos también que el maná contenido en el Arca está en relación con el sacerdocio de Melquisedec que es la tradición primordial que hace florecer a la vez la rama seca de Aron, a través del brote almendro. Y Si hablamos del Mesías también debemos mencionar el aceite, aquel combustible con el que se enciende la menoráh, porque el aceite shemen, es también el elemento con el que se realiza el acto de ungir, y precisamente meshiaj significa “el ungido”. El mesías es ungido con aceite consagrado, y en la misma palabra Shemen (shmn) esta la presencia de (mn) men-nun, maná que tiene origen en el nombre Manu. Porque el mesías es el que nos trae aquella “luz” sagrada y por lo tanto secreta original, de esa tradición primordial del antiguo rey del mundo, rey de la ciudad sagrada que devino secreta y subterránea como aquella ciudad por la que se entra a través del tronco de almendro “luz” לוז en hebreo. El mesías es ungido con aceite, como aquella piedra consagrada por Iacob para señalar el lugar de aquella ciudad llamada “luz” לוז (como el almendro), ciudad donde se manifiesta Dios y que Iacob va a llamar luego Beit El, la casa de Dios, que es más tarde Beit Lejem Belén. Belén, la casa del pan, el lugar donde nacerá precisamente el mesías, como pan del cielo, de una Betulah que es a su vez la casa de Dios, por ello vimos que la palabra Betulah está en relación con el nombre Beit El, el nombre dado por Iacob a la ciudad original llamada לוז “Luz”. En Beit lejem, la casa del pan, continúa esa presencia de la imagen de la luz sagrada secreta, en la presencia de la caverna o gruta מאורה donde nace Cristo, que contiene en su corazón la palabra אור luz, en la presencia del corazón לב (LB) contenido en el nombre Beit Lejem, aquel corazón que es como la caverna porque contiene dentro, escondida la luz, la semilla que tiene la potencia de la restauración del ser, como la virgen (betulah) בתולה, que es con y como la letra bet בּ, que contiene en ella la simiente sagrada de origen divino que contiene la fuerza original, la potencia de la restauración de la humanidad. Beit Lejem, Casa del Pan, porque el mesías era aquel pan venido del cielo, como el maná, que iba a remplazar a la piedra como casa de Dios, por ello la nueva Casa de Dios (Beit El) ביתאל es una virgen בתולה (בתל) betulah (que da a luz en la Casa del Pan), en la que se produce la encarnación del Verbo, como pan venido del cielo, el mesías encarna al Verbo, antes contenido en la piedra (como Casa de Dios), las tablas de la ley. Así el mesías, el ungido, es como esta piedra ungida por aceite de Iacob, porque Iacob, nieto de Abraham (bendecido por Melquisedec), es quien ha tomado la rama de לוז “luz” en sus manos como heredero de la tradición primordial y secreta, y a quien se le ha manifestado Dios en la misteriosa ciudad también llamada “luz” (como la rama). El cambio de nombre de Beit El, casa de Dios, a Beit Lejem, casa del pan reflejan un nuevo pacto con Dios, donde el mesías viene a remplazar a la piedra por el pan. El mesías es el pan del cielo que como encarnación del Verbo, reemplaza aquellas tablas de piedra de la ley, porque en el mesías se hace carne la ley, se hace carne el verbo. La ley divina es la luz de Dios y al estar grabada en la piedra, la piedra se ha convertido en la casa de Dios. Pero esta solidificación en la piedra abarca todo el sentido de la palabra solidificación, con el sentido que conlleva también la solidificación de los principios espirituales en el sentido de la pérdida de esencia, cuando la materialización de aquello que es en su origen puramente espiritual le retira parte de su esencia. Por eso cuando el pan remplaza a la piedra, en la encarnación del Verbo, entonces, se vuelve a producir una espiritualización de aquello que había quedado antes solidificado y preso en la materia, en la cantidad, con la solidificación de los conceptos sagrados alejándolos de su cualidad esencial. Por ello el mesías viene a dar nueva vida a la rama seca de Arón que había caído bajo la solidificación de los principios espirituales originales, en el sentido de la pérdida de su esencia, por ello el mesías es retoño de almendra, y trae con él esa “luz” sagrada secreta que se hace carne viva en él como pan caído del cielo, como maná. Por ello el mesías es en sí mismo es todo el contenido del Arca de la Alianza que está coronada por la presencia de Dios en el tabernáculo. Al remplazar la piedra como el Verbo hecho carne en el pan, es el maná, y es el brote de almendro de la rama de Arón por ser heredero de aquella “luz” original y secreta. Todos los elementos mencionados aparecen en el momento del Éxodo, tiempo que es como un puente y donde se realiza el tabernáculo, durante el primer pacto con Dios, estos elementos mencionados son, la irradiación de la luz en el rostro de Moisés, el maná, la menorá, el aceite para encenderla la menorá, el almendro representado tanto en sus copas, como en el retoño de la vara de Arón. Y recordemos que junto a la menorá en el lugar sagrado del tabernáculo, se encuentran también aquellos 12 panes de la presencia, que nos retrotraen a la ofrenda eucarística de Melquisedec a El Elion, porque es el quién trae el pan y el vino para adorar a su Dios. Así estos 12 panes de la presencia en del lugar santo donde está la menoráh que representa la irradiación de la “luz” divina oculta como el almendro, y donde aparece el nombre (מנורה) men-nun-vav (como en el centro del nombre עמנואל Emmanuel), relacionando aquella irradiación de la luz sagrada y oculta con el nombre Manu. Son precisamente 12 los panes como las constelaciones de la rueda zodiacal, rueda que representa el movimiento de los ciclos cósmicos, y aquel que dirige la rueda, el eje, es el mismo Manu, por ello los 12 panes son 13 (número que representa el centro sagrado) con el pan caído del cielo, el maná, aquel que se haya en la posición de eje, de polo, de centro sagrado del círculo dentro del templo, el Maná, que se refiere al nombre Manu, y el brote de almendro de la vara de Arón, que representa el rayo de “luz” secreta que nace del centro y se expande. Esa irradiación de la luz se expresa en el este círculo de los doce panes de la presencia, del lugar santo, donde está la menorá que también representa la irradiación de aquella la luz decreta, culta que viene del centro sagrado, e irradia de adentro hacia afuera. Aquellos que comen de estos panes (los sacerdotes) entran en común-unión con esta luz sagrada que viene del centro. Jesús abre esta común unión al pueblo, al ser sumo sacerdote supremo, y convirtiéndose en eje en el centro íntimo del círculo, se convierte a su vez en el puente vertical mismo, en polo, al poner en común unión la fuerza que viene de arriba con las terrestres a través de la cruz, donde deviene verdaderamente en el pan eucarístico en el maná, que se expande de forma irradiante como los 12 panes de la presencia en relación con el Maná, el centro. Como el pan que se multiplica para los 12 apóstoles en la última cena, desde el centro sagrado Jesús, es como el maná en el lugar santísimo del Arca de la Alianza que mide 111 cm como el polo. Esto representa la común-unión que se instaura en la última cena, y que se consagra en la Cruz, la que representa el eje de la rueda cósmica, aquel eje que mueve los ciclos de la rueda, por ello el nombre Golgotah, como la cruz ambos están en relación con la imagen de la rueda, aquella que se mueve a través del eje inmóvil, que mueve sin ser movido, Manu. Cristo mismo se convierte en el mismo tabernáculo, y en el contenido mismo del Arca de la Alianza, que estaba coronada por la presencia de Dios en el lugar santísimo, el eje, el corazón del templo. Así Cristo hace en él carne la ley, la luz que viene de Dios, y de este modo Dios es con nosotros, Emmanuel. * Bibliografía Guénon, René. - El
Rey del Mundo. Madrid: Luis Cárcamo, Editor, 1987. Murphy, Roland Edmund. - Comentario Bíblico "San Jerónimo". Simon and Schuster, 1971. Biblia, Sociedades bíblicas en América Latina, Buenos Aires, 1960. Documentos en internet: Benedicto XVI. “Lectio Divina”. 22 de Febrero del 2010. http://www.osservatoreromano.va/es/news/hombre-de-compasion-puente-entre-dios-y-el-mundo#.Uyg7l86urSg (Consulta 14-02-14). Sefer ja Zohar. http://www.angeldelaguarda.com.ar/zohar_espaniol/Zohar.pdf (Consulta 07-01-14). Ibn Arabi. El Misterio de los Custodios del Mundo - Kitâb Manzil Al-Qutb Wamaqâmu-Hu Wa Hâlu-Hu (Libro de la Morada Espiritual del Polo).http://es.scribd.com/doc/153923738/Ibn-Arabi-El-Misterio-Custodios-del-Mundo-completo Acosta Rico, Fabián. El concepto de Avatar y Rey del Mundo en la cosmología hindú. Universidad de Guadalajara, Jalisco, México. |
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